martes, 14 de octubre de 2014

Actividades de Atención Primaria de la Salud (APS) en la Comunidad, del Área Programática del Hospital Ramos Mejía

Graciela Alvarez y Gloria Blanco
Hace más de cinco años que desarrollamos actividades interdisciplinarias de Atención Primaria en la Comunidad, que figuran territorialmente en el Área Programática de nuestro hospital.
Hemos seleccionado para informarle y transmitirle el ejercicio de nuestra función profesional, en un Comedor Barrial en el barrio san Cristóbal y un Parador de Niños (cuyas actividades desarrollamos en otro texto que difundiremos próximamente), ambas instituciones son ONG con subsidios del Gobierno de la Ciudad.
Nuestros ejes de trabajo consisten en la articulación de la difusión de los conceptos: anticoncepción, enfermedades de transmisión sexual, sexualidad responsable, control del embarazo, reducción de daños, relacionadas al consumo problemático.
El trabajo con la comunidad implica mirar y abordar escenarios múltiples y diversos, donde es imposible programar una línea de trabajo a priori.

Actividad en el Comedor:
Marginalidad, consumo de sustancias psicoactivas y salud reproductiva en una población que asiste al comedor
Actividad desarrollada durante el año 2009, interrumpida por la Gripe H1N1 donde toda actividad grupal fue suspendida, y nos enteramos que a fin de ese año, fue cerrado el establecimiento
El comedor al cual asistimos estaba ubicado en el Área Programática del Hospital Ramos Mejía (HRM) y funcionaba desde el año 1992. Lo subsidiaba, tanto en el alquiler del local como en la provisión de alimentos el Gobierno de la Ciudad de Bs. As.
En ese momento el nivel adquisitivo y psicosocial de la mayoría de los barrios de la Capital Federal era heterogénea; en ese barrio, vivían varias familias en situación de calle, otras en casas tomadas y en hoteles subsidiados por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Esta era la población que concurría al comedor agregándose la que podía alquilar habitaciones en las viviendas importantes de la zona. En el contexto de la crisis desatada paulatinamente en la Argentina configurándose como espacios válidos para paliar el hambre más urgente, de los llamados “nuevos pobres”.
Antes de iniciar las acciones el equipo se entrevistó con las colaboradoras del comedor, que eran tres mujeres que estaban a cargo del aseo, y de la preparación del desayuno y almuerzo.
Nuestro objetivo e hipótesis de trabajo consistió en:
  • Encuestar al los comensales.
  • Desarrollar e incentivar la formación de un dispositivo grupal de orientación y prevención desarrollando los siguientes temas:

  1. Salud reproductiva.
  2. Consumo de sustancias psicoactivas.
  3. Incidencia de consumo de tóxicos durante el embarazo.
  4. Información sobre reducción de riesgos y daños.

  • Promocionar nuestro Centro de Salud, indicándole a la población nuestra dirección para solicitar una consulta psicoterapéutica por el consumo de tóxicos.
  • Concientizar a la población la importancia que implica la consulta al hospital para el control de su salud.

De las entrevistas surgía que el comedor funcionaba de lunes a viernes en el horario de 7 a 13 hs. y acudían 150 personas aproximadamente entre ellas familias, las cuales desayunaban y/o almorzaban por turno, o retiraban la comida ya que la infraestructura del lugar era para 25 personas.
El trabajo se realizó durante tres meses en forma semanal de 9 a 13 hs. y en diferentes etapas:
1º Etapa: observación y entrevistas individuales durante 4 semanas.
Se entrevistaron 50 personas. Se trataba de una población altamente vulnerable.
El 30 % (15 personas) vivían en situación de calle.
El 40% (20 personas) vivían en hotel del Gobierno de la Ciudad.
El 30% (15 personas) vivían en casas tomadas

El 40 % se solventaba de los Planes Sociales que otorgaba el gobierno.
El 5% eran jubilados o pensionados por invalidez
El 30% se dedicaba a la recolección de cartón
El 35% trabajaba irregularmente (changas, trabajo doméstico)

La mayor parte de la población entrevistada, 80%, eran mujeres en edad fértil entre 18 y 45 años, y la mayoría no llegó a finalizar los estudios de nivel medio.
Seis personas -2 mujeres y 4 hombres- consumían paco y alcohol en grandes cantidades, y correspondían a la franja etaria de 15 a 35 años, ninguno estaba en tratamiento y vivían en situación de calle. Las 2 mujeres entrevistadas poseían un nivel bajo de escolaridad. Una de ellas manifestó que la madre era consumidora de alcohol y el padre ejercía violencia doméstica contra su madre y hermanos. Era oriunda del interior del país y abandonó su hogar de origen hacía aproximadamente 1 año en busca de un futuro mejor. Hacía aproximadamente 3 meses que vivía en la calle con su novio, no utilizando métodos anticonceptivos y estaba preocupada por sus irregularidades menstruales.
La mayoría de las mujeres entrevistadas empezaron a ser madres a edades tempranas y tenían más de tres hijos, dos estaban embarazadas de seis meses y no realizaban controles prenatales a la fecha.
Por consecuencia la maternidad adolescente o a edades muy jóvenes implica, una limitación importante para que pudieran desenvolverse y desarrollar los conocimientos y habilidades para mejorar sus condiciones de vida. Con frecuencia el inicio temprano en la reproducción conlleva una alta fecundidad posterior. La influencia de la educación puede brindar los medios directos, asociados a una mayor concientización, para tomar medidas preventivas tanto en el embarazo como para tener el acceso a los servicios de salud. En palabras de Lagarde (1997) estarían en otro nivel de poderío. Asimismo, los niveles de fecundidad, varían de manera considerable según el nivel educativo de la mujer. Aquellas sin instrucción tienen una descendencia de más del doble de hijos que las que lograron terminar la primaria. Un mayor nivel de escolaridad repercute de manera positiva en un mejor control de las mujeres sobre su reproducción y sobre las decisiones acerca del número de hijos que desean tener.
Las narrativas de la joven usuaria confirman que el tener una relación íntima y cercana puede funcionar como un medio para contender las experiencias de vida que causan malestar y tensión por el contexto social en el que se vive, pero a la vez estas mismas relaciones implican un gran costo simbólico al que se le ha dado poca importancia. En particular S. Misovich, Fisher y Fisher (1997) mencionan que las consecuencias positivas de tener una relación de pareja tales como la seguridad y la confianza, producen y perpetúan conductas sexuales de riesgo para el embarazo en edades tempranas y el posible contagio de SIDA.
Estos hallazgos generalmente se refieren a grupos de hombres y mujeres no usuarios de sustancias adictivas. Si las drogas entran en escena la prevención se complica. Las adolescentes urbanas, pobres y adictas a sustancias psicoactivas están en un mayor riesgo debido a que se involucran en relaciones sexuales con personas que tienen múltiples parejas, que usan drogas intravenosas o desconocen si los jóvenes y las jóvenes con las que se vinculan son seropositivos. No ponen en práctica sus conocimientos sobre anticoncepción bajo la intoxicación y se consideran inmunes al contagio de posibles enfermedades de transmisión sexual o el VIH.
Metodología:
Como disparador para trabajar embarazo y drogas, planteamos dramatizar “EL CASO MAITE”, del Programa comunitario de prevención del abuso de alcohol y otras conductas de riesgo, del libro “Fiebre de Viernes a la noche” versión URBALDRO. El mismo consiste en representar los participantes diferentes personajes en donde se escenifica: “La comunicación de Maite, adolescente, a sus padres de su embarazo con otro joven adolescente producto de una relación sexual casual, estando también presentes dos amigos de ambos jóvenes”.
La recepción de la consigna por parte de los/as asistentes fue buena y aceptada
Recopilamos del ejercicio:
Imaginarios sociales
Supremacía del valor “familia” en términos estructurales por sobre el amor/ vinculo de pareja, manifestaban: “no importa si no nos conocemos, con el tiempo podemos llevarnos bien mientras criamos el bebé” (expresión de una participante adolescente).
  • Los métodos anticonceptivos no fueron un tema de interés para los/as asistentes.
  • Las condiciones socioeconómicas no eran tenidas en cuenta para evaluar la posibilidad de continuar un embarazo y afrontar los gastos concomitantes.
  • El tema del aborto no aparecía como alternativa salvo en un caso.
  • La postergación de los estudios y/o actividades como adolescente/joven no eran relevantes ni prioritarios.

La no utilización de método anticonceptivo, estando en riesgo la transmisión de una enfermedad sexual y/o el embarazo que implicaría grandes dificultades económicas, no eran una prioridad, ya que subjetivamente lo prioritario que manifestaban, eran las necesidades afectivas y sociales y el estatus de la autoestima ya que la maternidad era el único rol de identidad y pertenencia.
Conclusiones Generales
Sexualidad ligada a la función reproductora en la mujer.
Roles -estereotipos-: madre reproductora, generaciones en el rol de madre: abuelas madres, familias ensambladas. Abuelos en el rol de padres (asumen paternidad).
Desconocimiento y negación de los métodos anticonceptivos.
Negación de las enfermedades de transmisión sexual.
Imaginario social, maternidad como pertenecer y maternidad como identidad.

Entre nuestros objetivos hemos podido cumplir:
Encuestar cualitativa y cuantitativamente a los comensales y al espacio físico.
Promocionar nuestro centro de salud, comunicándole a la población nuestra dirección y nuestras funciones.
Promocionar nuestro hospital.
Realizar entrevistas bipersonales desarrollando los temas sobre: salud reproductiva, reducción de riesgos y daños y consumo de tóxicos, con las madres y los adolescentes que escenificaron el “Caso Maite”.
No hemos podido armar un dispositivo grupal de prevención con todos los comensales debido a múltiples variables:
El espacio físico es reducido y no se podía desarrollar un espacio grupal en el mismo horario y lugar donde estaba la gente almorzando, ya que el movimiento era constante desde las 8 de la mañana, para desayunar y almorzar respectivamente.
De parte de las anfitrionas/cocineras del comedor no fue incentivada hacia la comunidad la actividad grupal; una de ellas nos comunicó que estaban sólo autorizadas a entregar las viandas y servir los alimentos, sin fomentar ninguna otra actividad entre los comensales. Entre los concurrentes no había ningún tipo de comunicación, no se saludaban, habiéndonos manifestado diferencias étnicas, psicosociales, barriales y sobre diferentes planes asistenciales que algunos percibían. Entre algunos integrantes se notaba temor a expresarse; consideramos que temían perder la recepción del alimento.
Consideramos que son personas que se encuentran en absoluta situación de riesgo, sin comida, sin vivienda y otras con posibilidad de perderla y otras en situación de calle; sin estar en condiciones de incorporar ningún cambio subjetivo. Su tiempo y espacio está al servicio de la urgencia, motivo por el cual sólo pudimos otorgarles información y escucharlos; tampoco están en condiciones de concurrir a los servicios de salud. Es necesario que un equipo interdisciplinario, conjuntamente con políticas sanitarias acordes, investiguen y construyan marcos epistemológicos para poder asistir a la población que carece todo tipo de cobertura y se encuentra en la indigencia.
Fue un espacio enriquecedor que nos deja con más preguntas que respuestas, especialmente en dos temas:
  • El embarazo en la población marginal, ya que la experiencia nos transmitió que de prevención del embarazo tenemos que pensar en control del embarazo.
  • El consumo de tóxicos en usuarios en situación de calle


Este trabajo fue desarrollado durante el primer cuatrimestre del año 2009.